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Pastel de queso ligero. Este capricho, sí

Hoy te recomendamos una tarta de queso ligera. Una receta saludable con la que podrás sorprender a tus invitados y tu familia o, simplemente, dar un regalo a tu yo más goloso sin cargarte el cuerpo de calorías.

¿Puede ser una tarta de queso algo ligero? En el paladar, casi siempre lo son, con ese toque dulce y ligeramente ácido que es el final perfecto para una comida. Pero, por composición, hay tartas de queso que son muy contundentes y más apropiadas para una merendola que para un postre delicado.

Nosotros queremos ofrecerte la versión más suave y ligera, perfecta para un postre.

Una tarta muy famosa

Pocos dulces son tan internacionales y apreciados en todo el mundo como el pastel de queso. Cada país tiene sus variedades y estilos, aunque uno de los más famosos es la cheesecake de Nueva York. La tarta de queso cheesecake neoyorquina más tradicional tiene una base de galleta, un “cuerpo” de queso crema y una corona de mermelada de frambuesa o fresa.

No nos puede extrañar que sea el dulce estrella neoyorquino (y quizá estadounidense), ya que, entre Nueva York y Filadelfia, se inventó el queso crema que se usa en esa receta. Un queso crema que ahora se usa en casi todas las recetas de tarta de queso porque es ideal para ello. Suave, untuoso, fácil de manejar y cocinar…

La tarta que te sugerimos no es una cheesecake. Hoy haremos un pastel de queso sin galleta, de aspecto más parecido a una quesada cántabra que a la cheesecake, pero mucho más ligero y con menos calorías. Una receta saludable y facilísima de hacer. De verdad que sí.

 

Necesitarás:

  • 200 gramos de queso crema light.
  • 2 yogures naturales desnatados.
  • 2 huevos medianos.
  • 30 gramos de maicena.
  • Edulcorante apto para horno.
  • Un poco de mantequilla.
  • Utensilios: un cuenco grande, varillas, molde para hornear y el horno.

Preparación:

  1. Precalienta el horno a 175° C, con calor arriba y abajo.
  2. Pon todos los ingredientes, menos la mantequilla, en el cuenco. Mezcla todo bien con las varillas hasta que quede una crema ligera.
  3. Unta la base del molde y las paredes con la mantequilla. Esto es para que no se pegue la tarta.
  4. Hornea la tarta de queso unos 45 minutos. Puedes ir pinchando con un palillo en el centro para ir viendo si está hecha o no. Si sale limpio, el pastel está listo.
  5. Saca todo del horno y déjalo enfriar a temperatura ambiente. Cuando esté templado, déjalo reposar en el frigorífico, al menos, un par de horas.

 

Algunas sugerencias:

  1. La cantidad de edulcorante depende de ti
    Cuando hagas la crema, puedes ir probándola hasta que esté como te guste. ¡Cuidado! Es mejor empezar con poco edulcorante y rectificar luego que pasarte de cantidad y no poder rebajarlo.
  2. ¿Quieres evitar la mantequilla?
    Puedes sustituirla usando papel de horno en el molde. Cubre la base y el lado del molde con una tira larga. De esta manera, tendrás menos calorías. Además, para evitar la mantequilla, también puedes usar un molde de silicona. Esto moldes no necesitan ser engrasados ni el papel de horno.
  3. Si quieres presentar a tus invitados un plato todavía más delicado
    Puedes hacer minitartitas de queso usando moldes pequeños individuales. Se sentirán como en un restaurante. Necesitan menos tiempo de horno, unos 15-20 minutos podrían ser suficiente. ¡Usa el palillo y comprueba!
  4. ¿Para emplatar?
    Puedes servir el pastel tal cual o espolvorearlo con azúcar glas. Las mermeladas van muy bien con el pastel de queso: fresa, frambuesa, arándanos. ¿Qué tal con trocitos de membrillo? La opción más ligera es con fruta fresca, claro.

¿Tienes antojo de pastel de queso? Con esta receta puedes darte el gusto. Bon appétit!

 

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